La Arena CDMX registró lleno absoluto el pasado 15 de febrero para recibir la primera edición del “Todos Somos Angeles Rock Fest”, un encuentro dedicado al metal en español que convocó a poco más de 18 mil personas dispuestas a corear himnos forjados durante décadas. La velada reunió a figuras clave del género y consolidó un espacio que apuesta por la fuerza y permanencia del rock pesado hecho en nuestra lengua.
Desde tempranas horas, las inmediaciones del recinto comenzaron a poblarse de camisetas negras, chamarras de cuero y estandartes con logotipos clásicos. El ambiente era de expectativa y camaradería entre generaciones que encontraron en el festival un punto de reunión para celebrar una escena que se mantiene activa y combativa.
La jornada arrancó con la descarga contundente de Transmetal, pioneros del thrash y el death metal en México. Con décadas de trayectoria, la agrupación demostró que su sonido sigue siendo demoledor. Guitarras afiladas, baterías veloces y una actitud frontal marcaron el inicio de una tarde que no daría tregua.
El relevo quedó en manos de Kabrones, proyecto integrado por ex integrantes de Mägo de Oz. La agrupación apostó por un repertorio que evocó la etapa más celebrada de su antigua banda, desatando una oleada de nostalgia entre los asistentes. Canciones como “Fiesta Pagana”, “Molinos de Viento” y “La Costa del Silencio” fueron entonadas a todo pulmón, acompañadas por violines y riffs que mezclan metal con matices celtas. El público respondió con saltos sincronizados y coros multitudinarios que convirtieron la Arena en una sola voz.
La intensidad continuó con la presentación de Saratoga, referentes del heavy metal español. Con una ejecución precisa y una puesta en escena sobria pero poderosa, la banda ofreció un recorrido por distintos momentos de su carrera. Las guitarras gemelas y la potencia vocal reafirmaron por qué Saratoga ocupa un lugar central en el panorama iberoamericano del metal.
El cierre estuvo reservado para Angeles del Infierno, directores y alma conceptual del festival. Su presentación fue anunciada como la más ambiciosa que han realizado en México, y la respuesta del público confirmó la magnitud de la convocatoria. Con cuatro décadas de trayectoria, la agrupación desplegó un repertorio cargado de clásicos que han marcado generaciones.
La Arena CDMX se transformó en un mar de luces y gargantas unidas en una sola consigna. La despedida, cargada de agradecimientos, dejó claro que el festival no fue un evento aislado, sino el inicio de una propuesta que busca consolidarse como referente anual para el metal en español. Este mismo evento llegará a la Arena Guadalajara el próximo primero de marzo.
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Fuente: El Cuartel del Metal











