Escrito por Ubaldo García (ROCKEMPESO.COM)
El pasado 15 de febrero se llevó a cabo en México, directamente desde España, la primera fecha de la gira “Todos Somos Angeles Rock Fest” , encabezada por la banda Angeles Del Infierno.
Desde nuestra llegada, se notó que la asistencia sería numerosa. Alrededor de las 4 p.m., la gente ya estaba esperando para entrar. La fila avanzaba entre saludos, reencuentros y camisetas clásicas con historias propias. Cuando finalmente se abrieron las puertas, se inició la entrada en un ambiente de auténtica camaradería.
El rango de edad era amplio: abuelos, padres e hijos compartiendo el mismo espacio. Esto es algo que solo las bandas con décadas de trayectoria pueden lograr. Dentro del recinto, la actividad era inmediata: filas en las tiendas de artículos, cervezas a raudales, nachos y palomitas en mano. Poco a poco, la Arena CDMX comenzó a llenarse a medida que el murmullo colectivo se transformaba en expectación.
Transmetal: brutalidad desde temprana edad
La primera banda en subir al escenario fue Transmetal, aproximadamente a las 18:10. El recinto aún no estaba lleno, pero eso no importó: la banda mexicana, referente del metal extremo brasileño, subió al escenario con la clara misión de encender la llama.
El vocalista actual agradeció al público por llegar temprano y apoyar esta nueva etapa. Interpretaron canciones de su etapa reciente con fuerza y determinación. Sin embargo, el sonido no fue del todo de su agrado: por momentos, las guitarras eclipsaron la voz, que ya es profunda y potente. La ecualización podría haber sido más equilibrada.
A pesar de ello, la banda entregó un set de unos cuarenta minutos, dejando claro que su nueva formación tiene hambre de escenario.
Trágico Ballet: elegancia ante la adversidad
El cambio fue repentino, y antes de las 7 p. m., apareció la banda Trágico Ballet, originaria de Guanajuato. Su estilo —una mezcla de dark wave y rock gótico— contrastaba marcadamente con la atmósfera cruda que se había vivido minutos antes.
El público empezó a llenar el estadio cada vez más, y aunque la banda demostró experiencia y presencia escénica (recuerden, se formó en 2001), se enfrentó a un público difícil. Se oían algunos silbidos y gritos, clara señal de que muchos espectadores querían más velocidad y puños en alto.
Aun así, el Ballet Trágico mantuvo su profesionalismo. “ Santos del Pecado ” logró evocar nostalgia y conectar con quienes cantaron cada palabra. Quizás el orden del programa no les favoreció, pero su actuación fue sólida y elegante en un ambiente que exigía una intensidad diferente.
Saratoga: Una serie de clásicos
El siguiente acto fue Saratoga, y aquí la noche dio un salto significativo. La banda española ofreció uno de los mejores sonidos del festival, comparable solo al de las actuaciones estelares.
Con Tete Novoa dominando el escenario, la Arena ya estaba casi llena. El repertorio fue una auténtica avalancha de heavy metal español: « Mi Venganza », « Maldito Corazón », « Como el Viento » y « Perro Traidor » sonaron uno tras otro, sin descanso.
Los momentos emotivos llegaron con “ Si Amaneciera ” y “ Lejos de Ti ”, canciones que transformaron el recinto en un mar de voces y celulares que iluminaron la noche. Hubo abrazos, lágrimas discretas y recuerdos que seguramente viajaron años atrás. Saratoga dejó el escenario con el público emocionado y listo para lo que estaba por venir.
Kabrönes!!!: talento en medio de las dificultades
Tras una espera de media hora, ¡Kabrones!!! subió al escenario. Técnicamente impecable, como siempre, pero por desgracia, el sonido no les favorecía.
Los micrófonos fallaron varias veces, el violín tenía problemas de volumen y hubo detalles técnicos que molestaron incluso al vocalista, quien mostró su molestia en el escenario. A pesar de ello, comenzaron con fuerza con « Jesús de Chamberí », « La Santa Compaña » y el clásico dedicado al público mexicano, « Y ahora voy a salir (Ranxeira) ».
“ Finisterra ” fue uno de los momentos culminantes, una larga actuación cantada por gran parte del público. Cerraron con “ Satanía ”, mientras José Andrea, visiblemente emocionado y con un chaleco con arte tradicional mexicano, dio un sentido agradecimiento. Fue una actuación con altibajos técnicos, pero con una dedicación total.
Angeles Del Infierno: el peso de la historia
Alrededor de las 11 p.m., llegó el momento que muchos esperaban. Con casi cinco décadas de trayectoria, Angeles Del Infierno subió al escenario de la Arena CDMX.
La introducción dio paso a “Todos Somos Angeles”, la canción que también da nombre al festival. Desde el primer acorde, el público se puso de pie y permaneció así durante gran parte del espectáculo. La banda ofreció más de hora y media de un repertorio sólido. “Sombras en la Oscuridad” sonó limpio y potente. La voz de Juan Gallardo fue impresionante: firme, afinada y potente, sin mostrar signos de fatiga.
El primero en aparecer fue Luis Álvarez, de El Haragán y Compañía, para interpretar “Pensando en Ti”. Un momento emotivo que el público recibió con entusiasmo. A continuación, llegó uno de los himnos: “Si Tú No Estás Aquí”, cantado a coro de principio a fin. Una de las canciones más hermosas, que sonaba como si estuviéramos en un estudio profesional.
Benny Rotten, vocalista de Especimen, también subió al escenario, aportando crudeza y energía a “¿Dónde Estabas Tú?”. La actuación de Leo Jiménez fue otro momento destacado. “Jugando Al Amor” y “A Cara O Cruz” resonaron con fuerza, combinando voces en un duelo memorable.
Finalmente, Rafa Blas e IX Valieri, de Mägo de Oz, se unieron al grupo para interpretar “Al Otro Lado del Silencio” y “Maldito Sea Tu Nombre”. La voz de Rafa destacó por su seguridad y potencia, dejando una muy buena impresión. Además, se interpretaron clásicos como “El Principio del Fin” y “Con las Botas Puestas”, cantados a coro por todos los presentes.
Uno de los momentos más singulares fue la inclusión de un número con danza prehispánica y mariachi, donde Juan Gallardo interpretó “El Rey” de José Alfredo Jiménez, fusionando música regional mexicana con heavy metal. Una postal cultural que el público celebró. La noche terminó con todos los participantes en el escenario, entre agradecimientos, luces encendidas y rostros satisfechos. Familias enteras se marcharon comentando lo vivido, comparando repertorios y prometiendo volver a verse en la próxima fecha.
Así terminó el primer “Todos Somos Angeles Rock Fest” en México: una noche larga, con altibajos técnicos, pero llena de historia, emoción y puro heavy metal.
¡Viva el volumen brutal!